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viernes, 1 de abril de 2011

Para refleccionar (VI)

Para ver y escuchar:


MILONGA DE PELO LARGO
Letra de Gaston Dino Ciarlo

 
Milonga del pelo largo de ojos oscuros
como la noche
como la noche.
Historia de penas grandes de gente joven
de penas viejas
de veinte años.
Consuelo de los que viven siempre
arrastrados
por la rutina
que cosa seria.
Recuerdos de los que huyen de nuestra
tierra
de la violencia
de la miseria.

Te ofrezco mis margaritas que están
vacías
que están marchitas
que ya están secas.
Te doy todas las renuncias de cosas
simples
que llevo hechas.
Milonga mi compañera que me
comprende
que me protege
que me abriga.
Frazada del pobre hombre que siente frío
y no se queja
ya no se queja.


domingo, 20 de marzo de 2011

Para refleccionar (VII)

Don Alberto Merlo nacido en el pueblo santafecino Colonia Bossi, el 2 de febrero de 1931, aunque Alberto Merlo nació para la milonga, el triunfo, la huella, la cifra, el estilo, en 1949, año en que se subió por primera vez a un escenario
Como un historiador, que relata los acontecimientos del espíritu del hombre de la llanura, Alberto Merlo utiliza el canto como su plegaria.
Alberto Merlo, comenzó cantando tangos, aunque su música íntima siempre fue la milonga.

Aquí les dejo una Milonga medio nostálgica. 

Para ver y escuchar:


ESTACIÓN DE VÍA MUERTA
Letra de Luis Domingo Berho
Música de Francisco Chamorro

Estación vieja y deshecha
que fuiste una romería,
cuando era todo alegría
pa los tiempos de cosecha.
Hoy parece que te pecha
el mancarrón del olvido,
quién sabe por dónde han ido
bolseros y capataces,
hombres fuertes y capaces
que pa siempre se han perdido.

Ya no se ve ni un linyera
pal lao del embarcadero,
ni una estiba con letrero
de una firma cerealera.
Ya por tu enorme tranquera
no dentra ninguna chata,
el carrero no desata
su famosa caballada,
ni descarga en la planchada
las bolsas por la culata.

Ya no hay muchachas bonitas
paseando por el andén,
que iban a esperar el tren
en las lindas tardecitas.
Contra tus vías limpitas
no se estrella el sol radiante,
y en esa quietud constante
de las ruinas que allí quedan,
ya ni se mueve la rueda
de tu molino gigante.

El cambista no camina
con la blusa azul aquella,
ni la máquina resuella
con su aliento de neblina;
ya no están en la oficina
ni el jefe ni el auxiliar,
ya no se oye repicar
el telégrafo tampoco,
y los gorriones, de a poco,
han terminao por copar.

Tu señal está tranquila,
tus galpones carcomidos;
en esos rieles dormidos
ya no hay vagones en fila.
No se ve ninguna pila
sobre tu playa desierta;
tu campana no despierta
y es su badajo oxidao...
¡un lagrimón olvidao
llorando una vía muerta!

Antiguas verdades, ó actuales ...

Jorge Cafrune interpretando El Orejano del Gran poeta Uruguayo
Serafín J. García (imágenes de la película Ya tiene Comisario el Pueblo 
(año 1967).



EL OREJANO

Yo se que en el pago me tienen idea
porque a los que mandan no les cabresteo,
porque dispreciando las huellas ajenas
se abrirme camino pa' dir donde quiera.
Porque no me han visto lamber la coyunta
ni andar hociqueando pa' hacerme de un peso
y saben de sobra que soy duro e' boca
y no me asujeta ni un freno mulero.
Porque cuando tengo que cantar verdades
las canto derecho nomás, a lo macho,
aunque esas verdades amuestren bicheras
donde naides creiba que hubiera gusanos.
Porque el copetudo de riñón cubierto
pa' quien no usa leyes ningún comesario
lo trato lo mesmo que al que solo tiene
chiripá d' bolsa pa' taparse el rabo.
Porque no me enyenan con cuatro mentiras
los maracanaces que vienen del pueblo
a elogiar divisas ya desmerecidas
y hacernos promesas que nunca cumplieron.
Porque cuando truje mi china pal' rancho
me he olvidao que hay jueces pa' hacer casamiento,
y que nada vale la mujer mas guena
si su hombre por ella no ha pagao derechos.
Porque a mis gurises los he criado infieles
aunque el cura chille que iran al infierno,
pues de nada valen los que solo saben
estar todo el dia pirichando el cielo.
Porque aunque no tengo donde caerme muerto
soy mas rico que esos que ensanchan sus campos
pagando en sancocho de tumbas resecas
al pobre peon que deja los bofes cinchando
Por eso en el pago me tienen idea,
porque entre los ceibos estorba un quebracho,
porque a tuitos eyos le han puesto la marca
y tienen envidia al verme orejano.
Y a mi que me importa, soy chucaro y libre!
no sigo a caudillos ni en leyes me atraco
y voy por los rumbos clareaos de mi antojo
y a naides preciso pa' hacerme baqueano.

Serafín J. García


Para pensar...y actuar

 Tomando como base la hermosa canción del cantautor uruguayo Alfredo Zitarrosa: "Diez décimas de saludo al pueblo argentino", la cual fue compuesta y grabada en el exilio de la Dictadura sufrida por el Uruguay, se ha acoplado dicha canción a una sucesión de imágenes, algunas de ellas de actualidad, intentando interpretar el sentimiento revolucionario y americanista de Zitarrosa, quien además de su indiscutible calidad y vigencia, supo usar su canto como una herramienta de transformación de la sociedad, la mente y el espíritu de los uruguayos.

"Diez décimas de saludo al pueblo argentino".

 http://www.youtube.com/watch?v=dWY-nf0zudo

Enrique y Julio, tenian razón...

El clásico tango Cambalache cantado por Julio Sosa, el "Varón del tango".

El tango Cambalache se estrenó en una clásica obra del teatro de revista, en el Teatro Maipo . Pero como consecuencia de éste acto, el director de la película “El alma del bandoneón” (Mentasti) se enfureció y presentó una enfática queja, ya que existía un acuerdo entre Discépolo y el director de cine para que éste último fuera el titular exclusivo de este tango.

http://www.youtube.com/watch?v=T0kTiKCC3UI

Enrique Santos Discépolo
        CAMBALACHE
Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
barones y dublés.
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseados.
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador...
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.
¡Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón!
Cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón...
Mezclao con Stravisky
va Don Bosco y La Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
Julio Sosa
ves llorar la Biblia
junto a un calefón.
Siglo veinte, cambalache
problemático y febril...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil.
¡Dale, nomás...!
¡Dale, que va...!
¡Que allá en el Horno
nos vamo’a encontrar...!
No pienses más; sentate a un lao,
que ha nadie importa si naciste honrao...
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura,
o está fuera de la ley...
          Letra y música de: 
       Enrique Santos Discépolo - (1935)